viernes, 22 de mayo de 2009

Seamos una semilla



22/5/2009

Un pequeño muestreo en el universo del sistema en que vivimos. Eso fue el brutal y salvaje desalojo ilegal –represión y secuestros incluidos, 22 personas detenidas y heridas- a la Huerta Orgázmika, gestionada y llevada adelante por compañeros y compañeras, con el aval de los vecinos y la comunidad.

¿Por qué decimos esto?

La huerta se propuso como una alternativa un poco al costado del camino. Sembrando semillas y cosechando plantas, sembrando ideas y cosechando conciencias, sembrando alegría y cosechando comunidad. El capitalismo, brutal, antihumano, frío y calculador, no puede permitirse ese lujo y mucho menos en una ciudad gobernada por un técnico cuyo mayor mérito fue administrar un club de fútbol (vaya paradoja: el empresario que lucró con los sentimientos de muchos, no sabe comprender los sentimientos en sí).

Desde los medios de comunicación se instaló, como siempre, el temor fugitivo: “¿Y si estaban plantando drogas?”. No, señor, no, señora. La única droga que se plantaba aquí era la imaginación, la creatividad, el espíritu de comunidad y lucha frente a este sistema que se nos opone como algo ajeno, y nos aliena.

Lejos de bajar los brazos ante esta afrenta, tenemos que seguir firmes. Tenemos que ser, como siempre, la semilla que se planta en terreno fértil y que florecerá cuando llegue el momento correcto. Desde nuestro humilde lugar, nuestras condolencias por lo perdido y nuestra alegría por saber que lo que viene será incluso mejor. Los siete años invertidos en este maravilloso proyecto no fueron ni son en vano.

Hay que seguir teniendo orgasmos, y disfrutando de la alegría que el sistema nos quiere privar.

Depende de todos nosotros que el espíritu no muera.

Y como dijeron en Francia, hace ya 41 años:

“Podrán cortar todas las flores, pero nunca acabarán con la primavera”



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REPUDIAMOS LA BRUTAL REPRESION Y DESALOJO DE LA HUERTA ORGAZMIKA DE CABALLITO!

Ante los hechos ocurridos el dia 18/5 donde se desalojó de manera
ilegal y violenta, la huerta Orgánica que funciona en Rojas y la Via,
encabezada por la PFA, La Policia Ferroviaria y La patota del UCEP.
Esta es una muestra mas de la política conservadora y represiva que
lleva adelante el impresentable gobierno de Mauricio Macri. La
constante privatización y/o limitación del espacio Público en favor de
los negocios o la exclusión de ciertas capas de la sociedad del
espacio público.

Nos solidarizamos con los compañeros y miembros de la Huerta y
apoyamos su lucha.

Exigimos:

-EL CESE DE LOS DESALOJOS Y DEL ACHICAMIENTO Y PRIVATIZACION DEL
ESPACIO PUBLICO.

-AMPLIACION DE LA PARTICIPACION Y RESPECTIVA DEMOCRATIZACION EN LA
DISCUSION DE POLITICAS DE ESPACIO PUBLICO, ASI COMO EN EL USO CONCRETO
DEL MISMO.

-DESMANTELAMIENTO I N M E D I A T O DE LA U.C.E.P.


LA CIUDAD NO ES UN NEGOCIO.


Agrupación Carlos Fuentealba

martes, 19 de mayo de 2009

Carlos Mugica, 35 años después


11 de mayo de 2009

La celebración de hoy organizada por familiares, amigos y viejos compañeros de Carlos fue un homenaje cargado de emotividad. La misa se propició en la parroquia San Francisco Solano, en el Barrio de Villa Luro. Por la calle Zelada fueron llegando aquellos históricos curas del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. En la década del 70 profesaban la Teología de la Liberación en vistas de lo que fue las reformas del Concilio Vaticano II, y al nivel local, fuertemente influenciados por el obispo brasileño Helder Câmara, reivindicando el papel revolucionario que debía ejercer la iglesia en los pueblos de América Latina y el Tercer Mundo. La iglesia se llenó de sacerdotes de anteojos gruesos y pelo encanado, luciendo estolas muy particulares que llamaban fuertemente la atención: algunas bordadas con la gama de colores de la bandera de los pueblos originarios, la wiphala; otros tenían las figuras del Padre Angelelli con una frase en su conmemoración, también al mismo Mugica. Variedad y creatividad no faltaron en sus atuendos sacerdotales.
Los curas calzados con zapatillas y sandalias, a manera de homenaje conjunto, propiciaron la misa entre todos. Tomó la palabra quien es hoy el actual padre de la capilla Cristo Obrero, en la Villa 31, aquella que Carlos fundó originariamente con esfuerzo y humildad, a la cual le dedicaría su vida. Guillermo emocionó al evocar la frase más recordada de Carlos:

“Nada ni nadie me impedirá servir a Jesucristo y a su Iglesia luchando junto a los pobres por su liberación. Si el Señor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposición”

Al término de su pequeño recordatorio, todos cantamos junto al sacerdote que se cargó la guitarra…

“Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás
cuantas noches pasarás
desesperando
Y a la hora del naufragio
y de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando…”

La ruptura de las formalidades continuó a la hora de los recordatorios. Comúnmente se abre la invitación al que quiera pedir por un ser querido en voz alta, y a continuación todos oran por él. “Por los militantes sociales perseguidos”, “Por los jóvenes perseguidos por la policía”, “Por la Justicia Social”, “Por quienes no tienen trabajo”, “Por quienes no viven en una vivienda digna”, “Por los que luchan por el pueblo”, “Por los jóvenes injustamente presos”… De la suave voz de Norita Cortiñas escuchamos: “Por los 30000 compañeros detenidos desaparecidos”. Aquellos que inscribieron su vida en la Lucha por la Liberación estaban ahí, simbólicamente vivos en cada uno de nosotros, marcando su recuerdo en las lágrimas de todos.
El Padre Domingo recordó a la vez a todas las Comunidades Originarias y a los Pueblos pobres de América Latina, que compartieron y comparten los mismos ideales de Carlos Mugica. “Carlos resucitó ésta noche, aquí y ahora, en cada uno de nosotros”.

Se cantó el “canto a Carlos” frente a la placa conmemorativa que está afuera de la parroquia, en el mismo lugar donde lo alcanzaron las balas de los genocidas y los enemigos del pueblo, esa noche de 1974. El clima frío y lluvioso, la oscuridad de la callecita y el silencio reinante fueron los mismos de aquel 11 de mayo para un señor que recordaba aquella noche trágica. A pesar de la fuerte emotividad, la celebración representó una gran bocanada de aire revolucionario. El sacro santo eclesiástico roto por unos sacerdotes rebeldes que cantaban canciones de protesta, la conmemoración a los compañeros detenidos-desaparecidos, el pedido por la Justicia Social y resguardo de los Luchadores Sociales, la foto de Carlos cantando con los chicos de la Villa Retiro, los niñitos de la murga “Los Guardianes de Mugica” que rezaban por el Padre en silencio…

Del cancionero de aquel día se desprende esta letra:

Hay que seguir andando
Nos duele amigo hasta los huesos,
Y se endurecen nuestras entrañas,
Por la injusticia, la cobardía
Nos va invadiendo la hipocresía
Hay tanta bronca acumulada
Tanta traición disimulada
Que se nos cierran hasta las manos
Y el desencanto nos va aquietando
Hay que seguir andando, nomás…
Muchos no están, hermano mío
Y el corazón siente el vacío
Las lágrimas corren el rostro
Ellos están junto a nosotros
Por el dolor, la voz callada,
Que nos golpea, que nos aplasta
Resiste el hombre que esta enjaulado
Resiste el pueblo acribillado
Que no se cieguen nuestras miradas,
Que nuestra historia no está cerrada
El pueblo libre será posible
Muchos testigos hoy nos lo dicen
Angelelli, Oscar Romero, Carlos Mugica, mil compañeros
Su sangre canta en nuestras cuerdas,
Este es el tiempo del hombre nuevo

Carlos Mugica fue la figura más reconocida y emblemática de un proceso que tenía atrás, el cual él integraba como un compañero más, siempre sujeto a las decisiones tomadas por el conjunto: El Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Su figura puede entenderse solo en ese marco y en relación a otros elementos fundamentales, que abarcan a una generación entera, una etapa más de un proceso histórico de lucha en la Argentina, América Latina y el Tercer Mundo.

Más allá de la creencia religiosa en particular que cada individuo profesa, y reconociendo que en numerosos casos ha sido usada como prédica y acción revolucionaria, nuestro empeño está en el camino que hemos de recorrer en la lucha contra los enemigos de nuestro Pueblo. Queremos marcar para siempre en la memoria colectiva a quienes ofrendan y ofrendaron sus vidas por la Liberación de los Pueblos, por una Sociedad Justa, Libre y Soberana, una Sociedad Socialista.

Como compañero representante del campo nacional y popular decimos:

¡CARLOS MUGICA ESTÁ PRESENTE EN TODOS NOSOTROS!

A.J

AGRUPACIÓN CARLOS FUENTEALBA

viernes, 8 de mayo de 2009

Nota de clarín acerca del asentamiento 17 de noviembre:

En un predio tomado en Budge ya se instalaron 15 mil personas

LA SITUACION HABITACIONAL: UN ENORME TERRENO DE 110 HECTAREAS, UBICADO APENAS A DIEZ CUADRAS DEL PUENTE DE LA NORIA, EN LOMAS DE ZAMORA


Fue ocupado hace 60 días, en una toma sin precedentes. Ya lo dividieron en 96 manzanas con 42 familias en cada una. El Ejército les lleva agua y sólo unos pocos pudieron engancharse a la luz. Todos defienden sus "terrenitos" con guardias.


Por: Nora Sánchez


Un 17 de noviembre de 1972, Perón volvió al país por primera vez tras 17 años de exilio. En esa misma fecha, tan simbólica para la liturgia peronista, el año pasado ocurrió un hecho llamativo. En la madrugada, 10 mil personas tomaron un predio de 110 hectáreas de Ingeniero Budge, en el municipio de Lomas de Zamora, en manos de un kirchnerista, el intendente Jorge Rossi. La toma fue de una magnitud sin precedentes. Algunos acusan a punteros vinculados con el ex presidente Eduardo Duhalde, líder histórico de la zona. Dos meses después, en el asentamiento "17 de noviembre", como lo bautizaron, hay 4.000 familias con más de 15.000 integrantes. La mitad del total de habitantes de la villa 31, surgida hace 70 años.

En la zona lo llamaban "Campo de Tongui", más de cien manzanas de tierras bajas, abandonadas desde hace décadas. "Era tierra de maleantes -dice Rosa Cabrera, chilena y de 54 años-. Bajaban avionetas con droga, tiraban muertos, violaban mujeres. Los vecinos nos cansamos y las tomamos. Alquilo por $ 250 una pieza acá en Budge, donde vivo con mis cuatro hijos. Cuando me enteré de que estaban entrando, le pedí ayuda a mi yerno para tener un terrenito. Fui una de las primeras en llegar".

Nadie sabe quiénes tomaron la iniciativa de ocupar el predio. Como Rosa, muchos vecinos de Budge y hasta de La Matanza, otro partido de raigambre peronista, se enteraron porque alguien "les avisó". Otro vecino, un pariente, un conocido. Como ella, la mayoría vivía hacinada en una pieza, con sus hijos y los hijos de sus hijos.

Hoy en el barrio hay 96 manzanas con unas 42 familias cada una. Rosa conserva su pieza, pero duerme a la intemperie en "su terrenito", en una silla playera. "Tengo que cuidarlo para que no me lo saquen", explica mientras revuelve una gran olla donde hierve un guiso de fideos. Es que tres días después de la toma, hubo un violento intento de desalojo, frenado por un amparo. Los vecinos cortaron el Camino Negro hasta que desde el Municipio, la Provincia y la Nación les prometieron que negociarían con los dueños la compra del lote para viviendas. "Me puse tan contenta que quise hacer un comedor y hoy vienen 200 chicos", dice Rosa y revuelve una vez más su olla, nutrida de las donaciones de "unos estudiantes de La Plata y la comisión de vecinos del barrio".

El miedo al desalojo no es el único motivo por el que los ocupantes vigilan sus terrenos. En el barrio, comentan que hay quienes aprovechan la situación para "hacer negocio", presionan a la gente para que se vaya y venden los terrenos por hasta $ 6.000. Incluso, algunas noches, alguien hace correr el rumor de que hay que irse porque es inminente el desalojo. Por eso, en la mayoría de los terrenos hay carpas o casetas improvisadas con lonas o viejos carteles, donde los ocupantes marcan presencia en "su tierra". A la noche encienden fogatas y charlan hasta que los vence el sueño. Muchos dejaron sus trabajos para poder quedarse.

"Este asentamiento se armó en forma espontánea y no se venden terrenos", jura Daniel Chamorro, que junto a su hermano Olegario forma parte de la comisión central del barrio. Los Chamorro, de extracción peronista y autoproclamados independientes, ya participaron en otras tomas en Lomas. Como la de Budge sur, en los 70, según dice orgulloso Olegario.

Sólo unos pocos vecinos pudieron comprar cable para engancharse a la luz. Como Eugenia Olmedo, de Paraguay, que ya vive en el lugar con su marido y sus cinco hijos, de entre 5 y 14 años. Todos duermen en una casilla de madera: apenas caben en una cama de dos plazas y tienen una cocina con garrafa, donde ella prepara un guiso de polenta. "Primero nos instalamos en el área de los bolivianos, pero ahora nos estamos acomodando en esta parte, donde vivimos los paraguayos", cuenta.

Como no hay cloacas, el baño son letrinas comunitarias o pozos al abrigo de lonas. Tampoco hay agua. Apenas una manguera tendida por los vecinos y con poca presión. La situación es tan extrema que la Comisión Nacional de Tierras para el Habitat Social, una dependencia de la Jefatura de Gabinete de la Nación, acordó con el Ejército el reparto de 8.200 litros diarios, entre el 20 y el 29 de enero, hasta que AySA ponga ocho canillas. Todos los días a las 9 llega un grupo del Batallón de Ingenieros 601, que envasa en sachets el agua potabilizada en su propia planta y la deja en cinco puntos de distribución.

Teresa Villalba y su hija Paola, de 11 años, hacen tiempo sentadas en el esqueleto de su futura casilla. "Mi hijo Rubén se queda a la noche y yo a la tarde -dice-. Contratamos a un señor que nos está armando la casa con maderas que sacamos de un volquete". La espera es difícil: el sol es más despiadado con los que no tienen techo.

Clarin - Edición Domingo 25 de Enero de 2009